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lunes, 1 de noviembre de 2010

Carta para un amor no nacido.

(Insértese música romántica justo aquí, no importa el género ni el idioma. Para mayor comodidad, disfrútese la lectura en un sofá tipo reposet, con unas deliciosas galletas del sabor de su preferencia y un café capuccino.)
Ahora tienes frente a ti esta declaración del más puro amor jamás nacido. No tiene caso corresponderlo, porque ni siquiera sé si es amor. Probablemente es una de esas obsesiones extrañas que llenan este mundo de infelicidad y malos entendidos.
En todo caso, ¿qué te hace pensar que alguien como yo podría amar a alguien como tú? ¿Te crees tan importante como para que mi vista se fije un solo segundo en un ser tan arrogante y detestable?
(A este paso, el lector debió haberse levantado y el reposet debe estar a unos metros, mientras su mirada atónita se posa en cada letra de las últimas dos preguntas, para verificar su certeza y su existencia. Sentarse de nuevo será la manera más fácil de prevenir un colapso.)
Sin embargo, debes entender que eres encantador, aunque no sé todavía de qué manera ni por qué me pareces tan lindo. Digo, después de todo eres uno de esos que se creen tocados por un dios y que merecería ser amado solamente por una persona con tus mismas "virtudes" o con la autoestima baja.
Pero en estos casos lo mejor es confiarle todo al azar. Si me dictó que debo sentir algo por ti, ¿para qué negarlo? ¿acaso con hacerlo dejaría este sentimiento, a pesar de que no sé qué diablos es?
Pero tenemos dos problemas a sortear: tu arrogancia y tu estúpida novia. La rubia tonta con la que sales es la menor de nuestras preocupaciones (¿Nuestras?¿Én qué momento el autor se ha incluido en dicho amor?), pero tu caracter... tratar de cambiarlo es como pedir que los continentes se unan de nuevo para rescatar las raíces del mundo y eliminar el agua bajo nuestros pies.
(En ese momento el lector debe mirar la fotografía que se encuentra en el buró del lado izquierdo, enmarcada en un bello cristal con tonos de azul, en la que aparece abrazado con una mujer exhuberante y rubia, ambos con cara de hastio. Luego, lo mejor será quitar tal imagen de la mente para proseguir con todo el sentimentalismo que la carta trata de expresar.)
En todo caso, yo no debería estar diciendo esto; lo mejor para nuestra salud mental sería mantenerlo en secreto, pero simplemente ya no puedo. ¿Alguna vez has sentido que algo te oprime tanto el pecho que sientes que falta el aire, y luego te mareas y tienes ganas de vomitar? Es la misma sensación que tengo y por lo que no podía guardarlo.
No sirve de nada que te lo diga, lo sé, porque con contartelo de esta manera tan romántica no conseguiré cambiar mi aspecto, la imagen que tienes de mí ni el mote de "inadaptada" que tus tarados amigos y la imbécil con quien sales me han impuesto. Por eso, lo más sano para los dos es que ignores estos comentarios y trates de seguir con tu vida, para no causarnos dificultades de ningún tipo.
(Aquí el lector elige una de las canciones más cursis de su repertorio. La ternura comienza a llenar su corazón de tal manera que su "enamorada" le parece no sólo un ser maravilloso, sino también la mujer más hermosa sobre la faz de la tierra. Entonces deberá tomar su celular para escribir un mensaje a su novia en turno y comunicarle la decisión de terminar con la relación. La carta comienza a surtir efecto en su receptor.)
No quisiera dejarte ir tan facilmente, pero estamos de acuerdo en que lo nuestro no puede ser. Además te apostaría toda mi fortuna (En este caso, la suma asciende a $200.00 y tres chamarras de cuero) a que ni siquiera sabes quién soy, ¿o sí?
Si no cabe duda de que eres un estúpido. ¿Ves por qué se me hace tan imposible amarte (¿Amarte?) así? Por eso, en vista de que no sabes quién soy, mejor dejarlo así.
(La novia responde afirmativamente a la petición: también ella necesita un tiempo. Probablemente ahora esté en medio de una de sus salidas clandestinas con fines sexuales, a lado del mejor amigo de su pareja. La felicidad en rostro del lector es casi indescriptible; sin embargo, el final de la epístola no le parece tan sentimental. Espera lo peor.)
Te dejo ir, para que continues con tu vida de vanalidades a lado de tus "amigos" y la zorra (Tachado en el original) tu novia. Espero que esto te enseñe a no jugar con los sentimientos de los demás y a pensar en que el amor es tan cambiante e indeseable que puede llevarte a sentir "algo" por quien menos te esperas.
Te ama/no te ama
La chica que se siente a tres asientos de tu lugar, junto a la ventana. Sí, la de lentes, pantalón de mezclilla y sudadera de los Steelers; eres un tarado, jamás te habías dado cuenta, ¿verdad?.
P.D. Te informo que la próxima semana llegaré vestida igual que tus amiguitas, a ver si me reconoces. Y también entérate de que ni loca te haría caso.
(Después de la ruptura total en el ego masculino, la caída del paraiso plástico en el que vive el lector representa entonces un reconocimiento de sí mismo. La buscará mañana, a pesar de los rumores que despertará en sus compañeros; se sabe enamorado de alguien que lo ha despreciado y que, probablemente, representa su verdadera felicidad.)
(Ahora la escritora arroja este papel al bote de la basura, con un peso menos en la conciencia. Por fin ha comprobado que la utopía es una de las mejores cosas que ha creado el ser humano.)

viernes, 6 de agosto de 2010

Lección de vuelo no. 2. Olvido

Lección de vuelo no. 2: ¿Los recuerdos se van?

El olvido no existe, tan sólo la sensación de haber perdido algo. Los recuerdos se degradan, mas no desaparecen.

Cuando se dice haber olvidado algo, no es que se haya ido, sino que ahora no se recuerda con la misma intensidad; has cambiado, has crecido, has madurado, sólo se ha quedado en ti lo esencial y el tiempo no perdona: todo se desgasta, incluso lo vivido.

Los recuerdos se desvanecen y adquieren un nuevo significado. La misma canción que ayer era tristeza puede ahora mover a la risa, un viejo amor encontrado por casualidad después de mucho tiempo puede pasar desapercibido ante tus ojos; tu propia vida puede no ser ahora lo que creías que era y probablemente sea algo que nunca planeaste, algo inesperado, de lo que nunca te habías dado cuenta.

Queda en ti lo que debe permanecer. Adquieres nuevos aprendizajes que van desplazando otros, y éstos terminan por tener menor importancia; todo cambia, nada se queda estático sobre el universo, nada está escrito.

martes, 22 de junio de 2010

Lección de vuelo no. 1

Lección de vuelo no. 1: NUNCA PODRÁS VOLAR

Cada vez que tus alas se despleguen, una corriente de aire adversa te tirará tantas veces sea necesario para que aprendas a levantar el vuelo.
Y de nuevo alzarás la mirada al cielo con la esperanza de completar tu plan, pero tal vez un ave más grande sea la que en esta ocasión te tire al piso nuevamente.

Esto no tiene que ver con la felicidad.
La felicidad son todos esos pequeños raspones que te llevas en cada accidente y que te hacen valorar lo que tienes para no dejarlo perder.
Tampoco tiene que ver con las emociones, porque éstas se mezclan una a una desde el despegue hasta el aterrizaje, sea de la manera que sea, sin saber exactamente qué son y, a veces, sin expresarse.

Tiene que ver con tu condición humana. Los hombres no volarán aunque tengan alas de metal o de plumas ligeras. Simplemente no podrán, no es su naturaleza.

Tiene que ver con el destino, no con la elección.

viernes, 15 de enero de 2010

Mi país de melancolías...

Hace tiempo que dejé de postear. No tengo ni la más mínima idea de cuándo o por qué lo hice; después de todo, mi idea de un blog no es escribirle mis secretos a mi diario, sino desahogar demonios que andan invadiendo mis sueños y pesadillas.

La lluvia, el frío, las pocas personas que salen a la desolación del clima, la televisión, los noticiarios, los terremotos... todo me hace pensar que estoy estancada en algo que ya viví y que pensé dejar atrás.

El nuevo año llegó a mi plagado de recuerdos lindos y perturbadores que llenaron mi mundo de nuevo. Y eso me hizo pensar que los recuerdos que llegan a mi vida no son solo míos, sino de todos los que me rodean, como si fueran tejiendose en un telar interminable de memorias apagadas que se unen para encender una serie luminosa.

La imagen de los "compañeros caídos en el cumplimiento de su deber" (muertos no solo se oye triste, sino además desolador); de los viejos amores enterrados entre fotografías, cartas y desilusiones; de las personas que se alejan y aún de las que se acercan...

Siempre supuse que la tristeza era igual y universal, pero he aprendido que padecerla es lo que cambia su esencia. Nadie podría igualar mi dolor, así como yo no podría siquiera imaginar lo que los demás padecen...

Esa es la verdadera melancolía, el verdadero sufrimiento por lo que fue, lo que es y lo que probablemente nunca podrá ser. Ese es el motivo de que esté escribiendo esta vez, aún sin tener idea de lo que en realidad estoy diciendo.

domingo, 6 de diciembre de 2009

El poder de la mirada

No puedo describir la última vez que pude experimentar una sensación tan rara y a la vez tan gratificante; ni siquiera recuerdo cómo fue que pasó ni quién fue testigo. Esas cosas no habían despertado alguna creencia en mi desde hacía ya mucho tiempo.
Pero todo sucedió de nuevo y no pude más que dejarme seducir por un momento que parecía mágico y me ofrecía una misteriosa oportunidad.

Sólo recuerdo que lo vi de lejos una sola vez; sus ojos se encontraron con los mios por un instante que me pareció eterno, que detuvo el tiempo. Después nuestras miradas se separaron para no encontrarse a pesar de mis vanos intentos; pero ahí estaba de nuevo, y ya no eran solamente esos ojos claros que me habían cautivado, sino su cuerpo entero erguido frente a mi. Me quedé pasmada hasta que un ruido extraño me despertó de mi ensueño y me hizo saber que más allá de ese ser había una realidad que me llamaba a gritos.

Desde ese instante las miradas se convirtieron en un código que no recuerdo, en mensajes que desconozco y que no he hallado; el contacto ni siquiera era necesario porque su perfume llegaba a mi a través del aire, sus manos y sus brazos me tocaban cada vez que sus ojos se posaban aunque fuera un instante; la búsqueda de lo inefable en medio de la multitud había comenzado sin que me diera cuenta.

Y sin esperarlo ya estaba de nuevo frente a mi, dispuesto a hablar... hasta que una nueva oleada de música, personas y desventuras nos separó para nunca más unirnos.

Ahora que los días han pasado me queda el recuerdo de esos ojos mirándome fijamente sin parpadear y la sensación de haber escuchado palabras nunca emitidas.
No quiero ni siquiera imaginarme su voz. El misterio de ese encuentro es lo que mantiene la esperanza de escuchar lo que no se pudo decir y que probablemente nunca será escuchado.

lunes, 10 de agosto de 2009

Y si...

Hace mucho que no escribo. Bueno, de hecho en este preciso momento estoy haciendolo; pero me refiero a escribir un cuento, un poema, no sé, algo. Probablemente no lo hago desde hace dos años mas o menos. Los culpables: aquellos escritores que he leido a lo largo de estos cuatro semestres de estudios universitarios.
Pero tal vez no tienen toda la culpa. Mi cerebro es el principal culpable. Las ideas ya no fluyen como solían hacerlo, y si alguna de ellas logra permanecer en mi cabeza más de dos días es cruelmente asesinada por un excelente verso de no-sé-qué-poeta que no me permite externarla.
A veces pienso en escribir sobre el amor... porque estoy enamorada, ¿o no?; es algo dificil de explicar, creo que ni siquiera sé con exactitud qué es este sentimiento que hierve en mi pecho. Luego considero que es un tema bastante acabado, que sólo me frustra, que no me permite sacar todos mis sentimientos. ¿O tal vez son las palabras? Ya alguien las culpó alguna vez, así que no debería retomar ese tema.
Entonces se me ocurre escribir sobre la soledad... mas no sé qué es la soledad, ni siquiera la he sentido. Le temó desde niña, nunca he podido estar sola más de una hora sin sentir que mis miembros se paralizan de miedo. ¿Pero de verdad es miedo? ¿No puede ser solamente una repuesta involuntaria al frio de una habitación en la que solo estoy yo?. Definitivamente no encuentro cómo expresar lo que me ocurre. De nuevo son las palabras.
Luego pienso... esperen, ya ni siquiera surgen ideas en mi cabeza. Eso esta mal. Se supone que un buen ejercicio para alguien cuya carrera depende de la literatura es escribir. ¿Y si nada de lo que escribo me gusta, acaso es un pecado? ¿Y si no sé qué es cribir? ¿Y si no encuentro la manera de expresarlo, aunque las palabras sean suficientes?.
Que curioso, veo que sin planearlo he podido escribir algunas líneas. Tal vez si dejo de quejarme y simplemente tomo el teclado sin un pensamiento deliberado salga algo interesante.
¿Y si esa técnica no funciona? ¿Y si mejor dejo de intentar escribir otro rato?...